Domingos 10AM y 12PM

EL SEÑOR DE LA COSECHA YA ESTÁ OBRANDO

Querida família de Mar Azul:

Cada lunes mi semana comienza con una serie de conversaciones en las que escucho a los pastores de nuestros campus contar cómo transcurrió el domingo en cada localidad. Celebramos lo que Dios hizo por medio de su Palabra, escuchamos testimonios y también conocemos las necesidades que requieren mi atención y nuestra oración.

Muchas veces, esas conversaciones se convierten en una ventana desde la cual puedo observar la cosecha tan especial que Dios está produciendo entre nosotros.

Jesús les dijo a sus discípulos:

La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.
Mateo 9:37-38, NVI

Jesús lo llamó el Señor de la cosecha, el Señor de la mies, porque el campo le pertenece, las personas le pertenecen y el poder para transformar una vida le pertenece solamente a Él. Nosotros no producimos la cosecha ni podemos controlarla. Nuestra responsabilidad es abrir los ojos para verla, orar y estar disponibles para trabajar donde Dios ya está obrando.

Este verano ha estado tan, tan lleno de acción que sería imposible contar en una sola carta todo lo que ha ocurrido. Sin embargo, quiero compartirles algunas señales de esa cosecha.
Lo que comenzó con la devastadora imagen del estacionamiento del Oeste completamente arrancado, hoy se ha convertido en la imagen de un rolo compactando asfalto fresco sobre casi todo el estacionamiento. Ahora que comienzan las clases, nuestra Academia podrá recibir a sus casi 300 estudiantes con un estacionamiento completamente restaurado.

Pero el milagro más grande no es el asfalto.

Gloria a Dios porque este semestre comienza con muchos de esos jóvenes habiendo tomado la decisión de bautizarse y rendir sus vidas por fe a Cristo. Como resultado del campamento, hay un ambiente muy especial acompañando el comienzo de este nuevo semestre en la Academia.
Esta semana le toca el turno de campamento al campus Metro. El campamento se realizará en las facilidades del Campamento Morton, en Barranquitas. Allí, junto a muchos colaboradores, esperamos ver al Padre salir al encuentro de muchos jóvenes y llamarlos a casa.

Les pido que pongan este campamento en oración: oren por corazones abiertos, por una exposición clara de la Palabra, por fuerzá para cada líder y por decisiones de fe que produzcan fruto duradero en sus corazones.

¿Recuerdan el movimiento que comenzó en Juncos...

para servir a las personas sin hogar y a quienes luchan con adicciones crónicas? Esta semana, el pastor del campus nos envió fotografías y las palabras de agradecimiento de Omar por la bendición de poder servir arroz blanco con albóndigas y ensalada.
Quizás para algunos no parezca mucho. Pero, ante nuestros ojos, es un paso de alianza y confianza en la dirección correcta. En el Reino de Dios no podemos menospreciar los pequeños comienzos. A veces, una gran historia de restauración comienza con algo tan sencillo como un plato de comida servido con amor y dignidad.

¿Recuerdan a Kevin?

Bueno, tengo noticias: no se llama Chino ni solamente Kevin. Su nombre completo es Jean Kevin.

El domingo pasado apareció nuevamente por el campus Este. Esta vez se encontraba en mejores condiciones y podía conversar. Joel el pastor de campus observó cómo, desde su silla de ruedas, pidió que le colocaran un bloque en la falda. Cuando lo hicieron, llevó el bloque hasta donde se encontraban unos voluntarios en el estacionamiento para ayudarlos a fijar una carpa que estaba inestable por el viento.

¡Hay que aprender a ver los milagros cuando apenas están comenzando!

Unas semanas antes, Jean Kevin no soportaba que alguien se sentara a su lado. Una semana después, en medio de su propio proceso y necesidad, buscó una manera de colaborar y servir a otros. El milagro que vimos todavía no fue un cambio espectacular, sino un pequeño movimiento del corazón: pasó de rechazar la cercanía de otros a acercarse para ayudar.

Antes de hablarles a sus discípulos acerca de la cosecha, Jesús miró a las multitudes con compasión porque estaban agobiadas y desamparadas. La cosecha comienza con ojos que pueden ver personas donde otros solamente ven problemas.

No olvidemos reconocer la imagen de Dios en cada ser humano, aun en aquellos cuyos cuerpos estén marcados por las úlceras y el sucio de la calle. Abramos los ojos del corazón para ver lo que Dios ve y para reconocer la obra que Él apenas está comenzando.

Finalmente

Finalmente, la semana pasada pude llegar a Florida en representación de Mar Azul para colaborar y soñar junto a los líderes y los pastores Walter y Patricia, de Iglesia Ciudad en Jacksonville.
Aunque perdieron en el Mundial (son Argentinos), han ganado un nuevo y enorme reto sagrado: recibieron milagrosamente la oportunidad de alquilar un campus completamente equipado en Orange Park, donde podrán reubicar el segundo campus de la iglesia.

Durante mi tiempo con ellos pude llevar un mensaje de ánimo a los treinta líderes de ese campus y conversar sobre posibles formas de colaboración para preparar juntos a líderes y futuros plantadores de iglesias saludables en toda Latinoamérica.

Sé que suena como un sueño y probablemente lo es. Pero así han comenzado casi todas las cosas que hemos hecho durante los últimos dieciséis años. Primero parecían metas imposibles; luego, Dios las hizo posibles.

Como les he compartido desde principios de año, nuestra última serie de enseñanza de 2026 se llamará Enviados por La Palabra. Sin embargo, no creo que será solamente una serie. Creo que será un reto mediante el cual Dios llamará a algunos a salir de la comodidad, a prepararse, formarse y responder a su llamado para ser enviados al mundo.

Mar Azul ya está pasando de ser solamente una iglesia local a convertirse en un movimiento plantador de iglesias dentro y fuera de Puerto Rico.

Y digo que ya está sucediendo porque el corazón está listo. Lo que todavía falta tendrá que ponerlo el Señor de la cosecha: los obreros, los recursos, las oportunidades y las puertas que aún no podemos ver.

Se que algunos de esos obreros / misioneros ya están sentados entre nosotros.

Por eso, esta semana les invito a orar y a abrir los ojos. Oremos por el campamento de Metro, por nuestra Academia, por Omar, por Jean Kevin, por Iglesia Ciudad y por los líderes y plantadores que Dios levantará. Pero mientras oramos, hagamos también una pregunta personal:

“Señor de la cosecha, ¿qué quieres que yo vea, dónde quieres que sirva y para qué me estás preparando?”

Porque cuando le pedimos al Señor que envíe obreros, Él comienza convirtiéndonos en parte de la respuesta.

Con amor,
Jonathan

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